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Mi Padrino y Yo (siempre me deseó)

Todavía siento el olor a flores marchitas y a perfume barato de la fiesta cuando cierro los ojos.  El salón de eventos olía a pastel de vainilla, a sudor de adolescentes bailando demasiado cerca y a ese alcohol barato que los adultos bebían a escondidas detrás de las mesas. Yo tenía treinta y un años y me sentía fuera de lugar entre tanto lazo rosa y tanto grito de “¡que viva la quinceañera!”. Mi madrina me había pedido que ayudara con los detalles. Yo solo quería irme a casa, quitarme el vestido negro que me apretaba las caderas y meterme en la cama con un libro. Pero él estaba allí. Mi padrino. Cincuenta años. Cabello salpicado de canas, manos grandes que siempre olían a colonia amaderada y a cigarrillo apagado. Desde que yo era niña me decía “mi niña” con esa voz grave que me hacía sentir rara en el pecho. Esa noche, después de que cortaran el pastel y los adolescentes se dispersaran a bailar reggaetón, él se acercó por detrás mientras yo recogía vasos de plástico. Su aliento ca...
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La Confesión de Bárbara: Cuando el Deseo Cruzó la Puerta de mi Casa

Me llamo Bárbara. Tengo cuarenta y cuatro años, soy venezolana, y hasta hace muy poco creía que mi vida era un modelo de estabilidad y control. Soy la típica ama de casa estudiosa: leo ensayos, subrayo libros de historia y psicología, mantengo la casa impecable y cuido a mi hijo como si el mundo se detuviera en la puerta de su salón de tercer grado. Mi cuerpo… bueno, mi cuerpo siempre ha sido un tema aparte. Soy gordita, de curvas amplias, caderas generosas y unos senos tan grandes que desde los dieciocho años han atraído miradas no deseadas. Ojos achinados, piel morena, pechos pesados que se mueven con cada paso y que, aunque trato de disimularlos bajo blusas amplias, terminan siendo el centro de atención de los vecinos del barrio. Mi esposo me quiere. Me lo demuestra cada mañana con un beso en la frente, con el café listo, con mensajes de “te extraño” cuando viaja. Es atento, paciente, y yo lo amo. O eso creía hasta que Angel entró en mi vida. Al principio me caía mal. Lo vi por prim...