lunes, 13 de julio de 2009

La nata del gemido


Si, y solo fue allí, en ese lugar.

Paredes blancas, columnas griegas, espejos.
Es el lugar en donde se conjuga la luz tenue y en el frío de afuera, el chapoteo de las gotas de una fuerte lluvia sobre la ventana,
describían el preludio perfecto que marcaba el camino hacia ti.

Las fulgorosas canciones estilo lounge de fondo y sus ondas sonoras que chocaban en las paredes de la habitación, y también en los espejos en donde mas tarde veríamos la película en donde cual ola de mar chocando contra la playa, se estrellarían sudorosamente nuestros cuerpos.

Comienzan los primeros acordes de “Beyond the time”. Una pieza de alta exquisitez, lenta, incitante y divinamente sugerente.

No sabes…ni logras imaginar, cuanto disfruto tomar tu cintura y bailar esta pieza junto a ti, pierna a pierna, regazo a regazo, pecho a pecho, labio a labio.

Poseídos por algún movimiento, casi cual serpiente, vamos a ese compás de tiempo que nos marca el momento de desaforarnos.

Ya la tela es mucha.
Ya esa piel de hilos es impedimento.
Me alejas de ti y disfruto el bello espectáculo del despojo de tu ropa.
Esa forma en que tus uñas van separando el botón de su hendidura
y van vislumbrando esas bellezas en redondez, víctimas de la gravedad que las hace apetecibles.

Tal vez, otros antes que yo
habrán criticado entupidamente esos excesos de tu cintura.
Tal vez, habrán querido más estética, menos estrías, menos carne.
Ignorantes.
Es allí, en esas disparidades corporales, donde aun se encierra el secreto que me hace desearte tan animalmente.

Fue el momento.... cuando con paso pausado caminas lentamente hacia el mueble.

Queda toda tu piel al descubierto y te sientas en ese pequeño mueble, solo tu y tu insinuación.

Yo recostado sobre la cama
veo como tus bellos y redondos ojos se entrecierran.
Levantas tu pierna derecha.... y de una forma reticente.... se va vislumbrando tu rociada feminidad

Es allí cuando con el pincel de tus dedos … Continuará


¿Te gustó este relato? Sí es así,  te invito a ver esto

domingo, 26 de abril de 2009

"Que buena estoy ¡¡¡". Mujer Trofeo




La definición de la mujer trofeo es esta: Es aquella mujer que piensa que su ego esta centrado únicamente en un aspecto físico y ser el centro de atención de cuanta complacencia exista, sobre todo complacencia masculina. Es un fiel ejemplo del egocentrismo al máximo y absoluto.

La mujer trofeo tiene la idea que, según ella, necesita estar a la par de un hombre que “le represente”. Detrás de esa mascara de representación esta aquel hombre que forma parte de la gran legión de perros falderos. No entiendo como hay una cuerda de guebones por allí gasta que te gasta bolívares en pagarle citas costosas. ¿Esta chica aceptaría una invitación al modesto restaurante Casa del Llano?. No que va. Su respuesta tajante y muy de pseudos diva sería la siguiente: “¿Que te pasa? llévame al Oceánico”. Es algo así como si a sus adentros dice: “Que se la gane (ya saben que…jajaja), que se joda para obtener lo que quiere”. La pareja de la mujer trofeo debe ser complaciente en todos los ámbitos. Nunca pagarían 50/50 en alguna salida, como si de la mismísima reina Isabel se tratase. En fin para algunos hombres este tipo de comportamiento femenino es “socialmente aceptable”. Para mi son patrañas.

Respecto al físico, ocurre algo que me es extraño y percibo como un conflicto existencial. Si la mujer trofeo juran que su físico es su mayor y mejor virtud y “representación”, ¿porque recurrir al bisturí para resaltar aun mas allá los atributos físicos que la naturaleza bien les dio?.

Algunas de estas damas, carentes de conversación elocuente, se creen inalcanzables, supremamente únicas, y que a través de su físico, lo consiguen casi todo.
Apoyo y apoyaré que todos, tanto hombre como mujer, siempre debemos pensar y esperar por lo mejor. ¿Que quiero decir con esto? Y le respondo a los caballeros. Es sencillo, pienso que no esta mal buscar una chica con mas o menos “un nivel” acorde a nuestras expectativas. Lo que no veo es tener que buscar afanadamente y que si porque si una mujer “bien buenota, flaquita, un culito bien para’o, las tetas operadas (¿Que?) no una gorda fofa” (Me arrecha que se metan con las gorditas).

Como hombre que soy, reconozco que, dicho por expertos en PNL, nosotros los XY “comemos” mas con la vista que la mujer. Pero en verdad, hay hombres que de tanto comer con la vista, caen en la glotonería y hasta indigestión de esta forma de ver las cosas les da. Es que hay que tener una mujer “bien trofeo para mostrar”, creen algunos.

En lo personal, no más de 5 minutos es el tiempo máximo en el cual mi limitada paciencia, podría soportar una conversación carente de algo de intelecto con esta tipología. Yo como amante y férreo estudioso del fenómeno de la comunicación, veo que conversando con una dama así se evidencia la ausencia de retroalimentación, conversaciones insípidas y del vulgo. Nada como conversar con una Calíope “con unos kilitos de mas”, lo cual me parece como beber un vino tinto de exquisita elocuencia.

En conclusión, mujeres, no se enrollen. No importa si se te notan los rollitos. No escondas tanto la celulitis. Muéstrate tal cual estas. Fíjense que mas allá del físico esta ese diamante bruto que cada una de ustedes tienen y que espera ser explotado, extraído y ser finamente tallado, para que asi sea mostrado por ustedes como un swarovski en la joyería de tu personalidad.

Y a las chicas que se creen mujeres trofeo solo me queda decir que: “Doctor, la operación quedo mal. La materia gris va en la cabeza no en las tetas”