miércoles, 20 de octubre de 2010

Tu, mi anhelo.


Hoy amanecí con ganas de perderme en las vertientes de mis sueños y ser mas libre.

Me permití, aun con miedo, tenerte como parte de mi.

Y fue así como me di cuenta que siempre has estado viviendo en mis adentros y fuiste tu quien hizo un hogar en esa zona donde conviven los deseos imposibles y el llanto de la alegría por el sueño alcanzado.

Me prendo a las ganas de sentirte mas mía, de acariciarte, de abrazarte, de besarte mas hasta morir, aun sabiendo que muerto, mis besos serán fantasmas en tus eternos recuerdos.

Hoy te confieso que nos fundimos por completo en el magma de nuestro amor, nos perdimos como cazadores en la selvática lujuria de nuestra pasión y nos encontramos frente a frente, con la sintonía infinita de nuestras miradas.

También te cuento que ya no existen esos punzantes celos, que emergen del fruto maldito de la inseguridad.

Te siento mía,
vives en mí,
ya eres mi anhelo
y eso es lo que cuenta.