Si lo primero que salió de tu boca hoy fue "qué fastidio, es lunes otra vez", déjame decirte algo: eres débil. Y la debilidad es un cáncer. Mientras tú lloriqueas porque la semana "empieza de nuevo", hay hombres que ya llevan horas de ventaja, construyendo imperios, forjando su carácter, haciéndose más fuertes mientras tú buscas excusas para seguir siendo un mediocre.
El lunes no es un castigo, es una oportunidad. Pero claro, si sigues siendo el mismo hombre frágil que ve el reloj sonar y se retuerce en la cama, nunca lo entenderás. Tu enemigo está despierto. Tu competencia ya está en movimiento. ¿Y tú qué? ¿Sigues quejándote como un niño mimado?
Levántate. Golpea el día antes de que el día te golpee a ti. El mundo no le debe nada a los débiles. Si te cansas, sigue. Si te duele, sigue. Si tienes miedo, sigue. Porque nadie va a venir a salvarte. Nadie va a levantarte del suelo. Si no eres capaz de disciplinarte, si no puedes convertirte en un maldito conquistador de la vida, entonces mereces perder.
Yo agradezco este lunes. Agradezco cada oportunidad de levantarme y demostrar que soy una maldita máquina de guerra. Que mi mente, mi cuerpo y mi espíritu están afilados como una espada lista para destrozar cualquier obstáculo.
Bienvenido al lunes. El día en que los hombres de verdad avanzan mientras los débiles se esconden.
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